jueves

Fertilización Invitro FIV


Esta técnica se realiza con la ayuda de dos equipos: por una parte un equipo de biólogos y por otra un equipo de ginecólogos. Consiste en "poner en relación" un óvulo con un espermatozoide dentro de una probeta. Cuando el espermatozoide ha penetrado en el óvulo, se espera a que se hayan realizado las dos primeras divisiones celulares y se inyecta el óvulo fecundado en el útero de la madre. A partir de ahí, el desarrollo del huevo sigue las etapas del de un embarazo normal.
La estimulación: durante el tercer día del ciclo se le inyectan a la madre hormonas para estimular los folículos. Cuando estos folículos están maduros, se provoca la ovulación mediante otra inyección hormonal (HCG).

La punción : bajo anestesia local, se sacan muestras de los ovocitos maduros mediante la introducción de un tubito y una aguja en la vagina. Esta intervención puede ser un poco dolorosa. Permite puncionar un poco de líquido folicular. Mantenido a una temperatura de 37°C, este líquido se coloca en una probeta. Por otra parte, se ha realizado una toma de esperma unas horas antes ( o descongelación) y se han separado los espermatozoides del resto del líquido seminal para conservarlos a una temperatura de 37°C.

La fecundación : unas horas más tarde, se juntan los ovocitos y los espermatozoides en un líquido nutritivo durante dos días, manteniéndolos a la temperatura del cuerpo. La fusión debe producirse en ese momento. El huevo empieza a dividirse al cabo de dos días, y cuando ya cuenta con cuatro células, se puede transferir al útero materno mediante un tubito. Sólo uno de cada tres embriones consigue implantarse y seguir su desarrollo. Sin embargo, con este método, las posibilidades de éxito son de un 15 a un 20%.

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